La historia
Swift Translate empezó con una idea simple: la parte difícil de traducir nunca fue la traducción — era el baile de copiar, cambiar de app, pegar y volver que tenías que hacer cien veces por conversación. Así que pusimos el traductor por encima de todo lo demás, en una pequeña burbuja que puedes arrastrar.
Diez millones de descargas después, esa burbuja traduce chats en Lagos, K-dramas en São Paulo, juegos gacha en Berlín y mensajes de clientes para pequeños negocios de todo el mundo.